¿Qué prefieres ser reina, obrera o zángano?

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Una abeja reina, diferenciada entre las obreras en el interior de una colmena.

Las personas profanas en la materia, viendo a cualquier ejemplar de los que nos podemos encontrar en el interior de la colmena (así se conoce tanto al lugar donde viven, como al conjunto de individuos que allí se encuentran), responderían por igual, una abeja. Cierto, abeja es, pero dentro de la colmena nos podemos encontrar con tres clases de ellas, desempeñando cada una un rol distinto. Es indispensable para la atareada y prolífica vida, así como el desarrollo de la colmena, la existencia de cada una de ellas y de unas funciones específicas por parte de sus componentes.

La abeja reina, de mayor tamaño que el resto, nace de una celda diferenciada de la del resto de larvas, denominada celda real. En ella ha sido alimentada por sus nodrizas a base de jalea real, y así seguirá alimentándose durante toda su vida con la sustancia que producen las obreras para la alimentación de las larvas, que en otras sólo será hasta el tercer día de vida. Dicha sustancia es la que diferenciará el desarrollo de las larvas, para pertenecer a una u otra casta. Además, se atribuye a dicha sustancia la elevada capacidad reproductora de la reina, la cual se dedicará a poner alrededor de 1500 huevos, y la longevidad alcanzada pudiendo vivir hasta los cuatro años. La abeja reina, es la única hembra de la colmena que desarrollará plenamente su aparato reproductor. A lo largo de toda su vida, y a partir del séptimo día como ejemplar adulto, sólo abandonará la colmena durante los vuelos nupciales o de fecundación, en los que se llegará a aparear durante el vuelo con unos 10 machos, de los que llenará sus espermatecas, y regresará a la colmena para la puesta de huevos. Todas las obreras serán hijas de una misma madre, pero de distinto padre. Cuando el número de ejemplares de la colmena aumenta considerablemente, es entonces cuando la reina de mayor edad acompañada de un buen número de obreras, abandonará esa colmena, para colonizar otra nueva, dejando en la anterior a otra reina hija suya, que continuará con la tarea. La abeja no posee un aguijón con el que pueda picar a sus enemigos, pero al parecer tiene grandes dotes de mando.

Otro de los ejemplares que nos podríamos encontrar en la colmena, es al archiconocido  zángano. Estos son los únicos ejemplares macho que podemos encontrar en la colmena. Nacen de celdas de mayor tamaño que las obreras, y lo hacen a partir de huevos sin fecundar, gracias a la partenogénesis, que han sido puestos a su vez por las abejas obrera. Estos ejemplares, tendrán como única misión la de fecundar a la reina, por lo que están dotados de alas de menor tamaño, mayor corpulencia que las obreras, no poseen corbículas en sus patas para la recolección y el transporte del polen como ellas, y tienen el órgano para succionar el néctar más corto. Dada la ineficacia para proveerse de alimento, son alimentados durante su vida en la colmena por las hembras, quienes los expulsan de ella, en el momento que las reinas jóvenes ya han sido fecundadas o ya no se necesita más de “sus servicios”. Además de la función procreadora, alimentan a las obreras atareadas, y las sustituyen para dar calor a las celdas en las que sea necesario.  Viven alrededor de tres meses, apareciendo en primavera, y suelen desaparecer a principios del otoño. El zángano que fecundará a la reina, es aquel que consiga alcanzarla en su vuelo vertical, demostrando así su “alta cualificación” física como progenitor. El ligón de la colmena.

La abeja obrera, son los ejemplares más numerosos en la colmena. Son hembras sexualmente atrofiadas, que sólo pondrán huevos en el caso de que la colmena quede huérfana de reinas, y de los que sólo nacerán machos. Su periodo medio de vida ronda los 65 días en las estaciones de mayor actividad (primavera y verano) y pudiendo llegar a los 120 días (en otoño e invierno). Desde su nacimiento como abejas adultas a los 21 días, y durante otros tantos más, permanecerán en el interior de la colmena realizando tareas de limpieza, como nodrizas alimentando a las larvas,  produciendo cera para taponar las celdillas, almacenando el alimento que aportan las recolectoras, defendiendo la entrada de posibles invasores, y ventilando el interior de la colmena con el movimiento de sus alas, mientras las empiezan a adaptar para el exigente vuelo que deberán llevar a cabo a partir de los 21 días, cuando comenzarán a trabajar fuera de la colmena. A partir de su “licenciatura”, y con la atrofia de las glándulas cereras, las abejas obreras salen de la colmena para proveer a la comunidad de polen, néctar, propóleos y agua, siendo unas las necesarias para la producción de la miel y las sustancias con las que alimentarán a la colmena, y los propóleos, con los que enlucirán el interior de la colmena para la defensa contra hongos, virus o bacterias, principalmente. Son unos seres incansables, y dotados de una gran resistencia física, lo que les permitirá llegar a recorrer distancias para recolectar polen y néctar, de hasta 12 Km.

Como hemos intentado explicar con lo anteriormente expuesto, los habitantes de la colmena se ven sometidos a una división de tareas y atribuciones, que las han convertido en un claro ejemplo a seguir, en el estudio de las sociedades y organizaciones en el mundo natural. Siendo además, un claro ejemplo de coordinación para el trabajo.

4 comentarios en “¿Qué prefieres ser reina, obrera o zángano?

  1. Ahora entiendo el dicho “es un zángano”. Mis respetos para las obreras y una pregunta ¿la jalea real en verdad beneficia a los humanos?

    Saludos, muy interesante post.

  2. Saludos Silvia, y GRACIAS por seguir dedicándonos parte de tu tiempo.
    Me complace comunicarte que sí, la jalea real aporta un beneficio extraordinario al ser humano. Principalmente, actúa sobre aquellos procesos en los que el sistema nervioso es el protagonista. Además de aportar una cantidad de energía valiosísima, también aporta micronutrientes de gran valor para nuestra salud y bienestar. Puede llegar a sorprender, que pueda ser útil tanto en procesos de adelgazamiento, como en los que interese ganar peso gracias a la recuperación del apetito.
    Esta afirmación se basa principalmente en la propia experiencia humana, corroborada con miles de años de experiencia, y puesto que no somos médicos, no vamos a entrar a valorar estudios de laboratorio (que los hay) en los que también se podría apoyar nuestra rotunda afirmación.
    La jalea real ante todo, basa su éxito en la aportación enzimática. Se trata de química orgánica, y esta puede ser asimilada por el organismo humano, al igual que ocurre con la miel, que también presenta entre otras sustancias, enzimas. Siendo la jalea real, alimento exclusivo para la abeja reina. Podría compararse como ejemplo con la cafeína o la nicotina, que pese a ser un alcaloide producido por algunos vegetales, su efecto en nuestro organismo es perfectamente descriptible y explicable.
    Las abejas, son de los pocos seres vivos que son capaces de alimentarse del polen de las plantas, y a partir del cual elaboran la miel. El ser humano, también puede metabolizar el polen, y por lo tanto, extraemos de él una gran variedad de nutrientes para nuestro beneficio.
    Volviendo a la experimentación del ser humano con el paso del tiempo, la misma, también es de aplicación a todos los productos que obtenemos de la colmena, que han demostrado tener un efecto benefactor para nuestra salud y bienestar, y que además de ser alimentos energéticos, edulcorantes, vigorizantes, diuréticos, antianémicos, hepatoprotectores, reguladores de la función intestinal, etc., también han demostrado su poder antiséptico, cicatrizante, inhibitorio del crecimiento bacteriano, balsámico, fungicida, etc. Si alguna vez alguien sufre los tan abundantes accidentes domésticos que ocasionan quemaduras, nada mejor que aplicar miel sobre la zona afectada, y el resultado posterior, puede sorprender a mucha gente.
    El buen estado de conservación de las momias encontradas en el Antiguo Egipto, tiene mucho que ver con el uso del propóleo en el proceso de momificación. Esta misma circunstancia, también se da en el buen estado de conservación de los violines fabricados por Stradivarius, los cuales a día de hoy presentan un perfecto estado.
    Antes de que con la visita de los colonizadores al “Nuevo Mundo”, se descubriese el poder edulcorante del azúcar y su uso, y fuese traído como producto novedoso a Europa, era la miel el ingrediente principalmente usado como alimento y edulcorante, tanto aquí, como en la mayor parte del planeta. Y tampoco nos vamos a olvidar, que por culpa del azúcar, han sido esclavizados miles de seres humanos durante demasiados años. Aún hoy.
    Por lo tanto, y para no aburrir más a quien pudiese leer este comentario, podemos afirmar que todos los productos que obtenemos de las abejas, aportan un sin fin de beneficios para nuestra salud y bienestar físico y mental. Todo ello gracias a la experiencia, que es la madre de la ciencia.

    Saludos.

  3. Estoy totalmente de acuerdo. La Jalea Real es un producto 100% natural que tiene numerosas ventajas en nuestro organismo. Yo la consumo principalmente porque tengo tendencia a los catarros y me ayuda mucho. Por eso recomiendo que ustedes hagan lo mismo.

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